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365 leoneses | Diana García, bióloga

"Viajando me doy cuenta de lo afortunados que somos dependiendo de dónde se nace"

Diana García delante del Taj Mahal en la India.
Diana García Miranda, leonesa de corazón y apasionada viajera, ha descubierto a través de sus viajes una forma de ampliar su visión del mundo, aprendiendo de cada cultura y experiencia vivida
 

Diana García Miranda es leonesa de pura cepa. Con 39 años, se ha forjado una vida profesional en la industria farmacéutica, desempeñando labores en control de calidad y desarrollo analítico. Sin embargo, detrás de su carrera, se esconde una mujer que, desde joven, se sintió atraída por los horizontes lejanos. Desde que tenía 14 años y sus padres la enviaron a Escocia para aprender inglés, Diana se enamoró de los viajes, descubriendo que el mundo tenía mucho más que ofrecerle que lo que conocía en su ciudad natal, León.

"Lo que realmente me cautivó no fue solo Escocia, sino el concepto de viajar, de salir de tu zona de confort y adentrarte en mundos completamente distintos", recuerda Diana. Para ella, se convirtió en una forma de abrir la mente, de descubrir las diferencias y similitudes entre las culturas, y, sobre todo, de entender cómo la ubicación geográfica determina tantas facetas de nuestra vida.

A lo largo de los años, Diana ha viajado por todo el mundo, y su experiencia ha sido tanto de asombro como de reflexión. "Viajar para mí es una forma de darme cuenta de lo afortunados que somos dependiendo de dónde hayamos nacido. Cada país, cada ciudad, cada cultura tiene una historia que contar y un valor que aprender. Viajar me ha permitido conocer esas realidades de primera mano", dice Diana.

Los descubrimientos de viajar sola

Para ella, uno de los aspectos más enriquecedores de conocer nuevos lugares es hacerlo de la mano de locales. "Mis viajes favoritos son aquellos en los que puedo estar acompañada por alguien de la región. Es la mejor manera de sumergirse en la cultura del país. Los choques culturales son inevitables, pero son precisamente esos momentos los que te enseñan a entender al otro, a respetarlo y a admirarlo", asegura.

La experiencia de viajar sola, de hacer frente a las inseguridades, ha sido uno de los puntos de crecimiento más importantes para Diana. Aunque admite que no es algo fácil, lo ha hecho una vez, a la República Checa. "Viajar sola es algo que me gustaría hacer más, pero es complicado. Hay muchas variables a tener en cuenta, y la seguridad siempre es una preocupación constante", reconoce.

Por esa razón, en los últimos años ha optado por recurrir a empresas que organizan viajes grupales para personas que recorren el mundo solas. "Me parece una manera muy guay de viajar porque conoces gente nueva. Suelen ser personas con la mente muy abierta y te lo pasas muy bien. Además, con muchos de ellos al finalizar el viaje sigues manteniendo el contacto", comenta Diana.

Destinos especiales

Entre sus destinos más emblemáticos se encuentra Uganda, un país que visitó recientemente en Navidad. "Ver a los gorilas en libertad fue una experiencia mágica. Estar tan cerca de ellos, a solo un metro de distancia, es algo que no olvidaré. Pero no solo los gorilas, también viví safaris en los que pude ver chimpancés y rinocerontes, aunque da como un poco de miedito, es muy guay ver animales así en libertad tan cerca", recuerda.

Egipto también ocupa un lugar privilegiado en su lista de recuerdos. "Es un destino que todo el mundo debería conocer al menos una vez. La cultura egipcia es impresionante, la grandeza de las pirámides, los templos... es increíble. Estar allí es como viajar en el tiempo", comenta Diana.

El aprendizaje de La India

Sin embargo, no todas sus experiencias han sido tan idílicas. Su viaje a La India, del que acaba de volver hace 5 días, fue un choque cultural difícil de asimilar, aunque le dejó una profunda huella. "La pobreza, los contrastes, el caos... es un lugar que te remueve por dentro. El Ganges, en particular, fue uno de los momentos más impactantes. Ver cómo la gente muere en las calles para ser enterrada en sus aguas es algo que no todo el mundo está preparado para ver", señala, aunque también reconoce la belleza espiritual que encontró en La India. "La gente en La India vive con un enfoque muy particular, centrado en el presente, en el karma. Me gusta mucho el plan de ahí. Es un país que no estaba en mi lista, pero me ha sorprendido bastante y me ha gustado un montón", reconoce. 

Pero si algo distingue a Diana de muchos otros viajeros, es su amor por la naturaleza. "Los culturales me gustan, pero ahora mismo que tengo energía, pues me gusta más hacer de naturaleza". Por ello, Nueva Zelanda, con su impresionante diversidad de paisajes, es otro de sus lugares favoritos. "Desde los fiordos hasta las llanuras, me gustó un montón. Y Australia, con su estilo de vida relajado, también fue un destino que me dejó una sensación de paz”, relata Diana.

Contratiempos y anécdotas inesperadas

Por supuesto, los viajes también le han dejado historias inesperadas. Cuando el COVID-19 irrumpió en el mundo, Diana se encontraba en Chile, y se vio obligada a quedarse allí durante cuatro meses debido a las restricciones. “Fue un tiempo complicado. La embajada no ayudó mucho y tuve que adaptarme", rememora.

Diana, con su inquebrantable espíritu aventurero, continúa explorando el mundo, no solo como una viajera, sino como una observadora profunda de las diferencias que hacen único a cada rincón del planeta. Y aunque su ciudad natal, León, sigue siendo su refugio, su corazón pertenece a todos los lugares que ha descubierto a lo largo de su vida.