A Álex Cooper, con doble agradecimiento
Creo que no descubro nada si digo que Álex Cooper es un gran tipo. Por ende, más allá de sus facetas como músico, promotor musical y 'agitador cultural', descubrimos un entusiasta del coleccionismo de, digamos, todo lo que a nivel editorial rodea al Pop, nacional e internacional. Y encima lo pone a nuestro alcance en el edificio que su Fundación Club 45 ha establecido en Santa Colomba de Somoza en la llamada “Casa de las Maestras”, singular edificio recuperado, aunando tradición y renovación. Visita ineludible para empaparse de la amplísima recopilación de material editorial sobre una época que marcó un antes y un después en la Historia de la Música, ordenada sistemáticamente por países, estilos y épocas, con un discurso y contexto que hacen de la estancia en esta instalación museística una auténtica delicia y experiencia inolvidable. Si no lo han visitado, ya están tardando.
Pero hay algo más, y es lo que más motiva ésta mi columna de hoy. Y es tan importante, que si no es el mayor valor, sí es de gran enjundia. Y es que Álex decidió en su día que la sede de la Fundación Club 45 debía estar en Santa Colomba de Somoza, histórica capital de La Maragatería. Algunos dirán que establecer una instalación de este tipo en el medio rural es, cuando menos, disonante, que le va a restar capacidad de difusión, entorpecer las visitas de los interesados, más cuando lo que se recoge es la historia de un movimiento que se desarrolló principalmente en territorios urbanos. Pues miren por dónde, uno de los fines sociales de dicha fundación es dinamizar la actividad en la Provincia de León, especialmente en el medio rural y concretamente en La Maragatería.
Y es aquí donde definitivamente servidor se quita el imaginario sombrero y saluda con alborozo este tipo de iniciativas.
Este mismo fin fundamental ha sido expuesta por el propio Cooper en su ponencia en el Seminario de Salidas Profesionales Aplicadas al Campo de los Proyectos Culturales. Aquí Álex ha defendido la importancia de preservar la memoria de la Cultura Pop en la Provincia de León y la necesidad de crear laboratorios culturales en espacios rurales.
Y es aquí donde definitivamente servidor se quita el imaginario sombrero y saluda con alborozo este tipo de iniciativas. Muchos de los que vivimos en el medio rural sentimos esa necesidad y en mayor o menor medida intentamos esa dinamización. Estamos un poco aburridos de sentirnos observados con curiosidad, pero con distancia. No somos un “Safari Park”, ni una tribu Masai (aunque ocupamos un territorio SIPAM como ellos), en muchos casos somos motor económico imprescindible, y no sólo objeto de turismo etnográfico. En todo caso somos iguales a esos que desde ciudades y despachos nos observan sin comprendernos, que legislan sin tenernos en cuenta y que prácticamente justifican nuestra existencia como atrezzo necesario pero molesto. La Administración, que no el Estado, se ha convertido en acérrima enemiga de lo rural.
Y se hace frentismo, que es el signo de los tiempos. Ni hay precio para los productos agrícolas, en manos de lobbies y gran distribución, ni hay defensa para los ganaderos frente a caprichosas políticas medioambientales, ni explotación de los bosques con retorno a sus legítimos dueños (recuérdenme un día que les hable de la política de la Junta de Castilla y León sobre riberas estimadas, que es un escándalo), ni tantas y tantas otras cosas que, esas sí y debidamente legisladas, harían del medio rural un entorno favorable a fijar población y desarrollar iniciativas relacionadas con el sector primario.
Y hablando de medio rural, en la semana que la Diputación de León anuncia la implantación de un proyecto piloto de Estrategia de Inteligencia Artificial en 18 municipios de menos de 20.000 habitantes
Olé por Álex Cooper, que, liándose la manta a la cabeza, estoy seguro ha tenido que pasar por múltiples despachos, ventanillas y tributaciones (que son también tribulaciones) antes de ver sus intenciones materializadas. Uno, que buena parte del tiempo vive en ese mundo hecho de vinilo, arte y sentimientos, no puede por menos que rendir homenaje a la iniciativa, y recomendar encarecidamente la visita. Doble motivo y doble agradecimiento: visitar la soberbia colección y La Maragatería.
Y hablando de medio rural, en la semana que la Diputación de León anuncia la implantación de un proyecto piloto de Estrategia de Inteligencia Artificial en 18 municipios de menos de 20.000 habitantes, con el fin, dicen, de reducir la carga administrativa y facilitar prestación de servicios más personalizados y eficientes. Vaya por delante que todo lo que sean facilidades es bien recibido, y si vale para que los funcionarios municipales, que son realmente a los que debemos que la Administración funcione, tengan menos carga laboral y para que el esforzado contribuyente vea resueltas sus necesidades en plazo más corto, pues amén.
Porque lo que solemos echar en falta en la Administración es la inteligencia, pero a secas, de los que rigen su destino, forma y protocolos. El funcionariado cumple las más veces con su trabajo escasamente dotado de medios y motivación, con una carga laboral que me temo la IA no será capaz de complementar. Y es que la dicha Inteligencia Artificial se mueve por los campos de la lógica, concepto que no abunda en las cabezas rectoras, más bien dadas al capricho del personal provecho político.
Casos abundan de indolencia en el gobierno de la cosa pública, como en nuestra Diputación Provincial, organismo que tiene muy a gala y presume de superávit de caja año tras año, mientras en el DEBE de infraestructuras y servicios de la provincia se van acumulando las carencias. Niveles del 50% de ejecución presupuestaria no son de recibo. Claro, así cualquiera ahorra.
Y me he desviado del tema: dinamizar el medio rural, y no dinamitarlo como parecen querer hacer una larga serie de “falsos amigos”. Dinamizarlo como Álex Cooper con su esfuerzo diario, como ese ganadero que vende a pérdidas, como ese agricultor que ya ni vende, como ese pequeño comerciante que ve que su censo de clientes merma día a día... ¿Se imaginan una Administración que en vez de echarles tierra encima, les dejase hacer?¿Y con inteligencia y altura de miras?
Me voy a poner rockero con permiso de Cooper: de veras que sería “la caña” levantarnos un día y notar que hay inteligencia en nuestros gobernantes y al frente de nuestras instituciones. Pero “la caña”.
fundacionclub45.com