Unidas por el dolor, miles de personas dan su último adiós a los mineros que perdieron la vida en el interior del pozo Cerredo
Miles de personas unidas por el dolor. Corazones rotos, rostros serios y lágrimas, miles de lágrimas, para acompañar a los mineros fallecidos en Cerredo y a sus familias.
El pabellón de Villablino se ha quedado pequeño para albergar a la multitud que se congregó para despedir a Jorge Carro, Iban Radio, Amadeo Bernabé y Rubén Souto, los cuatro mineros que perdieron la vida en la mina de Cerredo, en Degaña (Asturias). La ceremonia tiene lugar un día después del sepelio de David Álvarez, otra víctima de la tragedia, en Torre del Bierzo.
Autoridades
El acto ha contado con la presencia numerosas autoridades públicas, entre ellas la ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, así como los presidentes autonómicos de Castilla y León y Asturias, Alfonso Fernández Mañueco y Adrián Barbón, respectivamente.
También asisten los delegados del Gobierno en ambas comunidades, Nicanor Sen y Adriana Lastra. Sin embargo, debido a la gran afluencia de público, muchas personalidades tuvieron que permanecer fuera del recinto.
"La familia minera está de luto"
La ceremonia religiosa ha sido presidida por el obispo de León, Luis Ángel de las Heras, quien dedicó unas palabras de consuelo a los familiares, amigos y compañeros de los fallecidos. "La familia minera está hoy herida y toda la Iglesia os arropa con cariño", ha asegurado.
"Transmito mis condolencias a todos los que hoy sienten esta pérdida. La familia minera está de luto y la comunidad se une en este momento de dolor", expresó el prelado. Además, recordó a David Álvarez y a los trabajadores heridos en el accidente.
Durante el funeral, la coral de Santa Bárbara interpretó varias piezas tradicionales mineras, en un homenaje cargado de emoción y respeto por la historia y el legado de la minería en la comarca.
"La fe es el consuelo"
La fe y la esperanza son "el consuelo" ha asegurado el obispo de León en una homilía en la que ha remarcado el sacrificio de la mina y de los mineros y ha alentado a las familias en la esperanza del encuentro más allá del momento terrenal.
Se trata de un acto religioso en el que solo los familiares y vecinos han podido acceder al interior del templo improvisado, que está repleto de personas que buscan acompañar a las familias de los fallecidos.
El desconsuelo es enorme en el interior.
A hombros
La misa de funeral ha sido emotiva de principio a fin, con las familias abrazadas en el dolor y por un sentimiento como el que solo se puede vivir en una zona con raíz minera, con corazón de hierro y con el sacrificio por bandera.
Una vez finalizado el acto religioso a hombros, seguidos de sus familiares y entre aplausos han salido los cuatro féretros del polideportivo de Villablino. Las imágenes rompen el alma. Entre el público se han podido leer pancartas con frases como "Su luz nos guiará para siempre".