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León cuenta con 47 cursos y 489 participantes en la formación del profesorado en el uso pedagógico de la IA y Ponferrada con 24 cursos y 294 asistentes

León cuenta con 47 cursos y 489 participantes en la formación del profesorado en en uso pedagógico de la Inteligencia Artificial y Ponferrada con 24 cursos y 294 asistentes | Esta formación se triplica en la Comunidad con 455 cursos y más de 7.000 participantes | Las actividades versan sobre el uso responsable y responsable de la IA, sus posibilidades en el aula y los riesgos de una mala utilización

Formación del profesorado en IA.
Formación del profesorado en IA.

La Inteligencia Artificial (IA) lo inunda todo y no hay ámbito que consiga estar al margen de este tipo de herramientas tecnológicas que está llamada a revolucionar el mundo. La educación tampoco se libra del impacto de esta innovación tecnológica aunque está sobre la mesa un profundo debate por la necesidad o conveniencia de integrar la IA en las aulas, con el objetivo de facilitar la labor de los profesores y mejorar el aprendizaje de los alumnos. El interés de los docentes por saber manejarse con la Inteligencia Artificial se traduce en la demanda de formación. Los centros de Formación e Innovación Educativa (CFIEs) de Castilla y León, dependientes de la Consejería de Educación, han programado, por el momento, un total de 455 actividades formativas centradas en el uso pedagógico de la IA en el curso 2024-2025, en las que participarán un total de 7.321 profesores. Son el triple de los cursos programados en el curso anterior, cuando solo fueron 144 actividades formativas.

Fuentes de la Consejería apuntaron a la Agencia Ical que las temáticas de los cursos tiene el hilo conductor del uso responsable y responsable de la IA, por lo que se forma a los docentes tanto en sus posibilidades pedagógicas como en los riesgos de un mal uso. “Los docentes siempre tienen que estar formados sobre las últimas tendencias tecnológicas, sobre todo para prevenir situaciones de riesgo de su uso entre su alumnado, pero también para promover un uso seguro, responsable y didáctico para que el alumnado reciba la formación adecuada por quien realmente es su referente educativo, su docente y su centro”, añadieron.

Los contenidos se centran en saber las aplicaciones de Inteligencia Artificial más seguras, centrándose en la selección de IA corporativas de Microsoft, como Copilot para promover el uso responsable de los ‘prompts’ o instrucción, pregunta o texto que se utiliza para conseguir un resultado “adecuado” y “pedagógico” de las respuestas recibidas. Además se busca promover la competencia digital, comunicativa, pedagógica y didáctica de los docentes.

La Junta precisó que el uso de la Inteligencia Artificial es “especialmente interesante” para la enseñanza de idiomas, ya que es un asistente de conversación virtual para poder mantener conversaciones escritas y orales y promover la competencia comunicativa del docente y del alumnado. En este sentido, se han programado tres cursos en el Centro de Formación del Profesorado en Idiomas, donde podrán participar 144 docentes.

Actividades en la Comunidad

El grueso de las 455 actividades ofertas par la Red de Formación se reparte, sobre todo, entre las 87 previstas en el CFIE de Valladolid (1.335 asistentes) y las 80 de Salamanca (1.196). Les siguen León (47 cursos y 489 participantes), Zamora (44 y 982), Segovia (43 y 503), Palencia (30 actividades y 329 profesores), Ávila (25 y 310) y Ponferrada (24 y 294). El listado se completa con los 15 cursos programados en Benavente para 228 profesionales; los 14 de Ciudad de Rodrigo (308); los once de Burgos y Miranda de Ebro, en cada caso, con 122 y 125 asistentes, respectivamente, y los diez cursos en Soria (92 profesores). Por último, están los ocho cursos previstos en el Centro de Recursos y Formación del Profesorado en TIC, con 729 participantes, y los tres en el Centro Superior de Formación del Profesorado (CSFP), para 135 docentes.

Educación señaló que la cifra de participantes puede variar. No en vano, recordó que el plazo de inscripción de muchas actividades aún no se ha abierto, por lo que, “probablemente”, los asistentes finales se incrementen a lo largo del curso. En este sentido, el director del Centro de Formación e Innovación Educativa (CFIE) de Palencia, Javier García Bustos, aseguró a Ical que, en la actualidad, los cursos sobre IA son los más demandados. No en vano, recordó que la provincia cuenta con 90 centros educativos y se han diseñado 30 cursos, lo que supone un tercio del total, sin olvidar que otros docentes ya participaron el curso pasado en actividades en abierto para más personas. “Es muy probable que haya más formación de finalizar el curso, por que la IA está en auge, al igual que lo estuvo, en su momento, el metaverso y el contenido virtual”, manifestó.

García Bustos subrayó que la Inteligencia Artificial no puede ser un “atajo” para el aprendizaje si no una herramienta de ayuda. “No se puede depender únicamente de la IA”, sentenció. En este sentido, apostó por que el alumnado desarrollen competencias para aprender a utilizar la Inteligencia Artificial de una manera estratégica. No en vano, dejó claro que los estudiantes deben resolver problemas sin usar la IA y contar con pensamiento crítico, inteligencia emocional, imaginación y creatividad. “No es el futuro, es el presente. El reto no es poner frenos sino adoptar medidas. Hay que utilizar la Inteligencia Artificial como un recurso y que exista un equilibrio entre la tecnología y la educación humanística”, sentenció.

Tareas administrativas

El responsable del CFIE de Palencia reconoció que la IA puede ser una herramienta beneficiosa para el profesorado con las tareas administrativas, que son “tediosas” y llevan mucho tiempo. También, citó las ventajas para la elaboración de material didáctico e incluso supone una ayuda para la evaluación. En el mismo sentido, se pronunció el maestro del CEIP El Puente de Simancas (Valladolid) Luis Ángel González, que este curso desarrolla un proyecto de investigación educativa sobre la integración de la Inteligencia Artificial en la educación, convocado por la Consejería. No en vano, coincidió en que la IA puede ahorrar “muchas horas de papeleo y burocracia” a los docentes, ya sea para elaborar informes o realizar una programación. “Es, sin duda, el punto más positivo que veo. Es una buena herramienta educativa para los docentes”, señaló.

En cuanto al alumnado, García Bustos precisó que tiene un “gran potencial” para mejorar el acceso a la información, aunque también hay riesgos por los problemas de desinformación. “El reto educativo pasa por el pensamiento crítico y que los estudiantes puedan diferenciar entre el contenido real y el falso”, añadió. Por su parte, el profesor del colegio de Simancas valoró las posibilidades que ofrece a la hora de preparar clases y adaptar los materiales a los alumnos, sobre todo para los que tienen alguna necesidad o los de altas capacidades.

Después de casi dos trimestres con la investigación, González confesó que utilizar la IA en el aula con los chicos le da “más miedo”, ya que facilita mucho el trabajo de los niños y se lo da “todo hecho”. Algo que, a su juicio, es un “peligro” al suprimir la capacidad de crítica, investigación, imaginación y memorizar de los alumnos. “En Primaria, no lo veo para los alumnos. Otra cosa es en etapas como Bachillerato y Universidad, cuando se supone que la persona tiene un bagaje y es capaz de discernir”, añadió.

Además, reflexionó que lo que se llama IA no es, en realidad, inteligencia, ya que se trata de aplicaciones capaces de trabajar muy rápido con millones de datos. Pero esos datos, precisó, los han metido personas contratadas por empresas, que tienen sus intereses. En este sentido, alertó que los textos que genera la Inteligencia Artificial tienen sesgos de todo tipo como ideológicos, políticos, raciales y religiosos.

"Ir poco a poco"

El maestro del centro de Simancas subrayó que la Inteligencia Artificial es una herramienta “buenísima y de muchas posibilidades” pero apostó por ir “poco a poco”. “Nos estamos centrado más en las herramientas que en el uso pedagógico de esa tecnología. Creo que estamos cometiendo los mismos fallos que, cuando hace 20 años, se empezó a meter las TIC en la escuela por que venía de Europa y se compraron muchos ordenadores. Hay que preguntarse para que queremos la IA y la tecnología en el aula y eso requiere un profundo análisis pedagógico”, sentenció.

El director del Observatorio para el Uso Saludable de la Tecnología EducaLIKE, Guillermo Cánovas, ya declaró a Ical que hay aplicaciones de IA positivas y otras, contraproducentes, por lo que consideró “muy necesario” que los estudiantes identifiquen lo que les puede ayudar y lo que les perjudica en el ámbito escolar pero también en su vida social. Añadió que algunos informes hablan que el 80 por ciento de los estudiantes a partir de Tercero de la ESO utiliza con regularidad este tipo de herramientas, un porcentaje que se dispara al 95 por ciento en Bachillerato.

Por otro lado, mencionó un estudio del Observatorio EducaLike, con más de un millar de encuestas entre alumnos españoles de entre 15 y 17 años, que alertaba que el 90 por ciento de los adolescentes reconocía que el uso de la IA les hacía más perezosos e dependientes. “Cuando tengan que afrontar los exámenes y pruebas académicas no podrán llevar en el bolsillo una herramienta de inteligencia artificial. Van a llegar con su propio entrenamiento mental. Si no entrena, no se puede rendir”, destacó. Cánovas alertaba de situaciones “paradójicas”, ya que a determinadas edades no es conveniente que los menores utilicen herramientas generativas, que crean textos que deberían ser producidos por el cerebro del menor. “Durante la adolescencia, hasta los 20 años, se desarrollan las funciones ejecutivas en el cerebro y se ven afectadas por la inteligencia artificial de generación de textos”, aseveró. Por el contrario, precisó, hay una parte de generación de vídeos, imágenes y música que no tienen contraindicaciones.

Preguntado por el posible fraude académico, gracias al uso de programas para realizar tareas de clase o trabajos, señaló que siempre ha habido ese temor. “Cuando no existía la IA, existía el riesgo de que hubieran ayudado las familias. Hay que confiar en la capacidad del profesor para detectar si es una tarea que el alumno ha tenido apoyo o si ha sido un ‘corta y pega’”, declaró.

Tras 19 años vinculado a la educación, González abogó por no mandar determinadas actividades (hacer una redacción o un resumen de un tema) como tareas para casa, al considerar que hay un riesgo alto de que algunos alumnos utilicen el ChatGPT o DeepSeek. “El ser humano va buscar siempre el ahorro de esfuerzo, por lo que estas tecnologías obligarán al profesorado a replantearse ciertas cosas, ya que es algo muy difícil de controlar en los hogares”, expuso.

Por último, Javier García Bustos abogó por trabajar también en la formación de las familias en Inteligencia Artificial con cursos, que reconoció se han incrementado a raíz de la pandemia del COVID, con curso ‘on line’ y presencial, tal y como se hizo con el uso seguro de los dispositivos digitales.

Luis Ángel González demandó una regulación de la IA, para poner unas bases, contar con leyes que marquen los límites de este tipo de tecnología y entidades que la controlen. “Hay herramientas como la Inteligencia Artificial de X (Grok) o las desarrolladas por empresas chinas que pueden hacer absolutamente todo lo que se pida y ofrecen muchas posibilidades, por lo que se requiere de un cierto control”, declaró. Tras reconocer que la IA ha evolucionado mucho en los seis meses que lleva con el proyecto , augura que el cambio en el plazo de dos años será “bestial” y sería conveniente que existiera una regulación.