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365 leoneses | Diego Campelo, community manager

"Me volqué en redes para que Brookies arrancara bien, y la respuesta fue increíble"

A sus 23 años, Diego Campelo Fernández, originario de León, ha encontrado su lugar en el mundo del marketing digital, un camino que le ha permitido destacar en su ciudad natal gracias a su creatividad y dedicación en la gestión de marcas y eventos en redes sociales
Diego Campelo.
Diego Campelo, el leonés que esté donde esté siempre llevará León por bandera.

A sus 23 años, el leonés Diego Campelo Fernández ha encontrado su lugar en el mundo del marketing digital, aunque su camino hasta aquí no ha sido precisamente lineal. Formado en Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear, su carrera dio un giro inesperado cuando comenzó a explorar el mundo del marketing. "Posteriormente empecé el grado de Marketing e Investigación de Mercados, aunque por trabajo y desarrollo profesional y personal, lo dejé", comenta.

Actualmente, Diego trabaja como community manager, una profesión que él mismo define como "el puente entre una marca y una audiencia". En un mundo donde la presencia en redes sociales es imprescindible, considera que "si no sabes vender o comunicar a través de ellas, no existes". Su labor se centra en gestionar la imagen digital de diferentes negocios y eventos, asegurando que su mensaje llegue de manera efectiva a la audiencia adecuada.

Un comienzo inesperado

El inicio de su trayectoria en este sector fue fortuito. "Todo empezó hace unos meses cuando un buen amigo me puso en contacto con mi primer cliente. Ahí realmente me di cuenta de que no tenía ni idea de este campo", confiesa. Sin embargo, lejos de desanimarse, decidió formarse por su cuenta y aprender a base de práctica, trabajo y autocrítica constante.

Actualmente, colabora con varios negocios en León, entre ellos todos los locales del grupo Sonríe (Sonríe, Sonríe Experience, London y Brookies), además de Bunker Distillery y Burger Invaders, el próximo evento leonés que buscará la mejor hamburguesa de la ciudad.

Uno de los momentos más especiales de su trayectoria reciente fue la apertura de Brookies, ya que generó gran expectación en la ciudad. Diego fue el encargado de toda la campaña en redes sociales, y su trabajo se tradujo en una gran afluencia de público el día de la inauguración. "Puse todo de mi parte en redes para que Brookies arrancara bien, y la respuesta fue increíble", recuerda.

Búsqueda del equilibrio

Su trabajo implica encontrar el equilibrio entre las necesidades del cliente y la creatividad propia. "Si hay un evento o celebración importante, nos reunimos, trabajamos juntos y después lo traduzco para redes encontrando la mejor manera de comunicarlo. Sin embargo, en el día a día, me gusta ser creativo y llevar a cabo mis propias ideas".

Su rutina laboral es variada, lo que le mantiene en constante movimiento. "Existen los días de silla y mesa en los que ideo, preparo, estructuro y programo el contenido; otros en los que grabo, edito y publico; y también los que están llenos de reuniones. Me encanta porque decido mis horarios, mis tiempos y siempre estoy en contacto con la gente de una manera u otra".

La charanga Míticos, su otra pasión

Pero su inquietud no se limita únicamente a su trabajo como community manager. Siempre en busca de nuevos aprendizajes, compagina su actividad con otros proyectos. "Procuro estar en constante formación y aprender algo nuevo cada día. También toco en la charanga Míticos con mis chicos y, paralelamente, gestiono viajes de fin de carrera y bachillerato. ¡Un sin parar!", cuenta.

En todo lo que hace, Diego destaca la importancia de la empatía. "Una persona que no tenga cierta empatía para saber si lo que dice o hace gusta, nunca podrá crear una audiencia a la que vender un producto o servicio. Digo vender porque es mi caso, pero también puede darse que solamente se trate de comunicar". Además, está convencido de que la actitud es clave: "Siempre hace más el que quiere que el que puede".

El trabajo que hay detrás del resultado

No obstante, también es crítico con la percepción que muchas personas tienen sobre su trabajo. "Si algo me da rabia de mi sector, es que solamente se ve el resultado: la foto o el vídeo. No se paran a pensar que detrás de ese contenido está el buscar la idea, saber plasmarla, grabar, editar, escribir, analizar, comprobar y dar cierto seguimiento al contenido para ver si lo has hecho bien o no".

De cara al futuro, Campelo mantiene una mentalidad abierta. "La vida no para de sorprenderme. Hace unos años estaba en el hospital de prácticas pensando que me iba a dedicar toda la vida a lo mismo y, mira tú por dónde, he acabado aquí". Lo que tiene claro es que, sea cual sea su próximo paso, pondrá todo su esfuerzo en ello y "llevaré León por bandera allá donde vaya".