El Heraldo necesario

¡Cómo sois los de León, siempre marcando la diferencia! Escucho en más de una ocasión fuera de la tierrina. Pues sí, somos agradecidos con la tierra que nos vio nacer, donde hemos crecido y donde, en principio, todos desearíamos descansar al final del ciclo vital. No es ser paleto. Es un sentimiento de pertenencia que se lleva muy dentro, en el alma y que, como una fe, se lleva por bandera allá por donde la vida nos traslada.
En esta provincia ha existido desde siempre una gran tradición periodística. Por lo tanto, no es de extrañar que a lo largo del tiempo contara con varias cabeceras a la vez y no sólo con vocación regional y provincial, también comarcal y local. En esa constelación plagada de manchetas, staff y organigramas faltaba algo, faltaba alguien.
La ecuación periodística no estaba resuelta. Habíamos pasado de un monopolio a la invasión por mor de la revolución digital, pero se adolecía de la calidad, pluralidad y el compromiso real con la sociedad leonesa. Y así surgió El Heraldo. Justo en el preciso momento donde la distorsión del espacio periodístico se hacía insoportable.
Somos de provincia
Somos de provincia. No nos gustan las metrópolis, salvo para usarlas, eso sí. La calidad de vida manda, pero no por ello vamos a dejar de reclamar unos servicios públicos justos, comunicaciones acordes al siglo en que vivimos y nuestra salida al mar: Por León a Asturias, por el Bierzo a Galicia… Siempre fue así, y debe serlo aún más. Nuestra identidad lleva instalada en el ADN de todo quien ha nacido y vive aquí. Generosos y solidarios, pero también rebeldes y defensores. Existe un leonesismo sociológico mayoritario, pero no olvidamos en el mundo que existimos.
Para hablar de todo esto y mucho más, necesitábamos este digital. Bienvenidos a la aldea de Mac Luham hecha realidad por mor de la revolución digital y ojo con la IA, que no todos los gigantes son molinos, ni los molinos son gigantes. ¡Vamos allá!