Primeras Legacías para preparar las Cabezadas en San Isidoro
Los representantes de la corporación municipal, presididos por el alcalde de León, José Antonio Diez, se han reunido este jueves con el Cabildo de San Isidoro en su Colegiata | El representante del Cabildo este año será Juan Jesús Fernández Corral y el de la Corporación, Carmelo Alonso, concejal de Hacienda

Comienza la preparación de las Cabezadas que se celebrarán, como manda la tradición, el último domingo de abril. Este jueves 27 de marzo, los representantes de la Corporación Municipal, presididos por el alcalde José Antonio Diez, han asistido a la Real Colegiata de San Isidoro para celebrar las primeras Legacías.
Este año el síndico municipal será el concejal de Hacienda, Carmelo Alonso, y por parte del Cabildo de San Isidoro, su representante será Juan Jesús Fernández Corral.
Las Cabezadas
Las Cabezadas es una de las tradiciones leonesas que une, en un mismo acto, una ceremonia religiosa y civil. Tiene lugar el domingo más próximo a la festividad de San Isidoro, que se celebra cada 26 de abril.
El acto recibe su nombre de las reverencias que se llevan a cabo por los representantes del Ayuntamiento de León y el Cabildo de la Real Colegiata y Basílica de San Isidoro, ubicados en la plaza de San Isidoro y en el atrio de la Basílica, respectivamente.
Esta celebración se remonta al siglo XIII, a un milagro que se llevó a cabo en el año 1158, tal como relata la historia, durante el reinado de Fernando II de León. Por aquel entonces, la ciudad vivía una intensa sequía, por lo que el pueblo pidió ayuda a su patrono, San Isidoro. Para ello, procesionaron con sus restos y, al llegar a Trobajo del Camino, según la leyenda, la urna comenzó a pesar y, al posarla en el suelo, empezó a llover.

Después del suceso, resultaba prácticamente imposible levantar los restos de San Isidoro, llegando la infanta Sancha de León al lugar, donde estuvo rezando y ayunando durante tres días, tras lo que prometió que el santo no volvería a salir del templo donde se guardaba, San Isidoro precisamente.
Finalmente, después de la promesa, tres jóvenes pudieron levantar la urna, sorprendentemente fácil, llevándola de nuevo a la Basílica.
Desde entonces, el concejo de León ofrece, cada año, un tributo a León por medio de sus representantes. Durante la celebración, los representantes del municipio se juntan en la plaza de San Marcelo y son escoltados hasta la Real Colegiata y Basílica de San Isidoro, donde son recibidos por el Cabildo, ubicado en el atrio. Allí, se unen ambas corporaciones y entran en el Claustro, donde se lleva a cabo una batalla dialéctica, con tres intervenciones con alegatos de cada una de las partes.
Por su parte, el Ayuntamiento expone que se trata de una 'ofrenda' voluntaria, sin obligación; mientras que el Cabildo establece que se trata de un 'foro', una obligación consecuencia de un milagro pasado.
Al terminar este debate y, tras la celebración de la consiguiente misa, el Cabildo y la corporación municipal rezan juntos frente a la urna de San Isidoro y, finalmente, salen juntos para despedirse en la plaza de San Isidoro, donde, empezando por el Ayuntamiento y siguiendo por el clero, inician una coreografía de tres reverencias exageradas cada uno, las Cabezadas.