La mejor historia es la que no se olvida

Lo comentaba hace días con mi amigo Leo Bernesga y ahora nos encontramos que no serán ni la vieja Ley de Memoria Histórica, que no sé si lo decretaba, ni la nueva Ley de Memoria Democrática, que sí lo considera, las que obliguen al Hotel San Marcos de León a dejar constancia clara y visible de lo que fue: campo de concentración durante la Guerra Civil, en el que se calcula que estuvieron recluidos entre 15.000 y 20.000 personas, y en el que murieron entre 1.500 y 2.900 presos republicanos.
Será quizá la revista National Geographic la que, después de haber elegido a ese edificio plateresco como candidato a "Mejor Hotel con Historia", lo haya eliminado de la lista al enterarse por los familiares de algunos de los represaliados de la parte más negra de su historia, algo que anteriormente no había podido advertir la citada publicación porque el cartelito que lo indica, dentro del edificio, está en la Sala Capitular, un lugar que no es de acceso a los huéspedes.
Ni la página web del hotel, ni el podcast Historias de San Marcos hacen referencia tampoco a esa página de su pasado que ha servido para que National Geographic lo eliminara como candidato a "Mejor Hotel con Historia". Parece que caerse de esa lista de Mejor Hotel con Historia sí hará que la dirección de Paradores, la empresa pública que lo administra, repare lo que hasta ahora no han podido las leyes.
Habría sido muy bochornoso para este país y sus gobiernos que la mencionada publicación de prestigio internacional hubiese elegido Mejor Hotel con Historia el de un edificio con una parte de su historia como la suya, similar a la de los campos de exterminio nazis. La memoria oral de los descendientes de sus víctimas lo ha evitado. Según mi dilecto amigo Bernesga, el actual gobierno progresista, según unos, o social-comunista, según otros, debería agradecérselo.