El tiempo

Abrimos nuestros micrófonos

Era ésa la frase esperada por muchos radioyentes para participar en los minutos de opinión, no muchos, que la dirección del exitoso programa radiofónico...

Con esta columna de hoy ya redactada, a falta de somero repaso para una correcta puntuación, me entero de la desgarradora tragedia en una mina de Cerredo en Degaña. Quizá creíamos pasados los tiempos en que la minería era motivo de duelo, cuando ya creíamos que eran sólo recuerdo imborrable los derrabes, explosiones y lo incierto del día a día de los mineros, los fallecidos, las familias rotas... Esta minería 2.0, opción de un futuro en esas comarcas deprimidas, ha demostrado hoy que no está exenta de riesgo, de peligro cierto. Mi más sincero homenaje a las víctimas, todas ellas de Laciana, y mi solidaridad con sus familias.

Era ésa la frase esperada por muchos radioyentes para participar en los minutos de opinión, no muchos, que la dirección del exitoso programa radiofónico tenía a bien poner a disposición de la entregada audiencia para  hacer ver que el ciudadano cuenta y que sus pareceres son valorados. Los afortunados que podían participar tenían su fugaz momento de gloria y esperaban, las más veces infructuosamente, ver contestada su pregunta o contrastada su intervención. Ya el conductor del programa o el “tertuliano” de turno se encargaba de frustrar protagonismos más allá de lo que el libro de estilo recomendara.
Un micrófono abierto, qué bendición, unos segundos en el éter para decir lo primero que se te ocurra. Poner a bajar del burro a tal alcalde, subir a los altares a tal profesor de tu niñez. Qué aventura poder extractar en segundos toda tu filosofía vital, o tu “gramática parda”, enseñanza de la vida. Un micrófono abierto...

Me han pillado, seguro, y desde el titular. Hoy hablo de una desgraciada casualidad, ésa por la cual el micrófono de Ana Sánchez, Vicepresidenta Segunda de las Cortes de Castilla y León, se quedaba en 'On' y desvelaba lo que la procuradora, aparte de pensar, decía sobre los “lumbreras” que integran la nueva dirección del PSOE en Castilla y León, poniendo en duda de paso su número de “neuronas”. Excusa perfecta ha sido esto para que se desaten las Siete Plagas de Egipto sobre los díscolos Sánchez y Moreno, Secretario Segundo éste último en la Mesa de las Cortes y pecador nefando contra el aparato del partido al haber osado contender contra Cendón en las primarias provinciales previas al Congreso de León. Crónica de muerte anunciada, pero que ahora se reviste de razones de peso y singular gravedad. ¡Qué horror!¡Hablar mal del jefe!

Ana Sánchez y Diego Moreno se lo tenían que haber dicho por un “chat” de WhatsApp, ese invento en que Meta (creo que deberían cambiarle el nombre a la empresa, la verdad) insiste que “las conversaciones están cifradas de extremos a extremo”

Ana Sánchez y Diego Moreno se lo tenían que haber dicho por un “chat” de WhatsApp, ese invento en que Meta (creo que deberían cambiarle el nombre a la empresa, la verdad) insiste que “las conversaciones están cifradas de extremos a extremo”, vamos, que son discretas y que sólo serán visibles para quienes del “chat” participen. En no muy lejana sentencia del TSJ de Baleares un juez ha dictaminado que hablar mal del jefe por WhatsApp no es motivo de despido, dado que se entiende que la conversación se desarrolla en ámbito privado, por más que después algún pelota, chivato y probablemente “trepa”, se encargue de filtrarla al aludido consiguiendo que monte en cólera, plantee un contencioso y, finalmente, vea que no tiene razón. Abuso de un poder que pensaba omnímodo.

Y este es el caso. La conversación de Sánchez y Moreno, a los que en vida futura les deseo más picardía, se desarrolla en el ámbito de lo privado. Lo malo es el entorno público, las Cortes de Castilla y León, y el mudo testigo de un micrófono abierto. Y ahora, ya que hablo de Meta, me Cabe otra cosa: la magnanimidad.

Pues sí, en vez de desatar su ira, cólera y furia anunciando consecuencias graves para los “pillados”, probablemente Carlos Martínez debería tener una conversación en privado con ellos. Creo que si alguien te juzga de manera tan severa debes de considerar su opinión, teniendo en cuenta que es tu apoyo en un grupo parlamentario y compañero de partido. Ahora me dirán ustedes que vivo en un mundo de fantasía y color, verdes praderas y fuentes de leche merengada. 

Que ahora ponerte los galones y expedientar, expulsar o amenazar a los que no están muy de acuerdo contigo no es buena táctica

Pues no. Y a este respecto me viene a la cabeza una animada conversación que mantenía con una amiga cabal, que me hacía reflexionar sobre la necesidad que tenemos en general los hombres de que alguien nos ponga delante de nuestras contradicciones. Se refería a si alguien en casa de Carlos Martínez, del que desconozco estado civil ni condición porque es irrelevante para el caso, no lo habría puesto en situación: que lo mismo, Carlos, pasa algo, que te han puesto ahí para que te des la ”galleta” por otro, que no te has hecho respetar por tus hechos, que el que Tudanca prefiriese retirarse no fue por tu absoluta idoneidad, que me parece que en León has caído nada más que regular, y recuerda lo importante que es el voto de la provincia. Que ahora ponerte los galones y expedientar, expulsar o amenazar a los que no están muy de acuerdo contigo no es buena táctica, aunque acaben aburridos marchándose. No está bien enseñar la puerta a las visitas, es mejor darles aguado el chocolate y ofrecerles la silla más vieja. No sé, Carlos, igual era mejor hablar. 

Reconozco que tal cantidad de recomendaciones sólo suelen venir de cónyuge o amigo inquebrantable. En la esfera de los partidos se tiende más bien a lo quebradizo y oportunista, al carpetazo y tente tieso, a la veleta, al mero interés cortoplacista. No veo a Martínez departiendo siquiera cortésmente con Sánchez y Moreno. Así es la democracia interna y el “fair play” en lo político. Le deseo mucha suerte cuando, otra muerte anunciada, el censo electoral opine en esas elecciones autonómicas que tan “acertadamente” pide. Y esa vez la opinión no será de micrófonos traidores, ni siquiera de un “chat” de WhatsApp. Serán las urnas.

Para Sole, hija y nieta de mineros.