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Socialismo, leonesismo. Será moda, pero vintage

Comparece ante nutrida audiencia de ávidos lectores un politólogo brillante, de estimable prosa, desde su atalaya de observador omnímodo en conocida cabecera digital...

Comparece ante nutrida audiencia de ávidos lectores un politólogo brillante, de estimable prosa, desde su atalaya de observador omnímodo en conocida cabecera digital.

Respeto máximo al escribidor que consigue conectar con ese mensaje rotundo, inequívoco, directo, calificador de la conducta del político de turno. El adjetivo exacto, la palabra precisa, eximio vate de prosa precisa. El dardo en la palabra, la acción descrita, la Historia delante mismo de nuestras asombradas narices.

¡Ah! Mas “Sic Transit Gloria Mundi”, así pasa la gloria del mundo, cuando el plumilla marra en sus asertos y se desliza por la pendiente del error histórico, del baldío juicio de intenciones, de la flagrante inexactitud...

Y en este caso se encuentra Pedro Santa Brígida, que observa escandalizado cómo algunos socialistas de la provincia de León, encabezados por Moreno, Díez y ¡Tudanca! Se esfuerzan por subirse al inédito carro de un llamado “socialeonesismo”, engendro que nunca vieron los tiempos, que el socialismo leonés fue siempre muy castellanista y “apparatchik” (o sea, muy de aparato del partido, ortodoxos y observantes del reglamento interno), y que dónde se ha visto que se desvirtúen las esencias dentro del PSOE vinculándolas a un territorio... Pues casi nadie al aparato: PSOE y territorio. Nos da la risa floja.

O sea, que todo el mundo habla, por ejemplo, del Partido Socialista Obrero Español de Catalunya y del Partido Socialista Obrero Español de Euskadi. De siempre. De esos inventos llamados “Partit dels Socialistes de Catalunya”, que ya no es ni Obrero, y del Partido Socialista de Euskadi-Euskadiko Ezkerra, oiga, es que no tenemos ni noción, ni oír hablar. Es que pasan unas cosas en España. Y los andaluces, que no se han atrevido a dejar de llamarse PSOE, pero, por si acaso, se han pintado enteros de verde, no vaya a ser que los confundan con otra cosa que no sea Andalucía.

Y después de este paseo, volvemos a León y, puestos en pie, ya dispuestos a tirar al pilón al digital plumilla, habiendo, eso sí, quitado el agua para que la caída “le ezcuezca”, alguien alza la voz al fondo de la sala: Respetemos la memoria de Baldomero Lozano, somos gente de bien y él no habría querido que alguien, por ignorante, pague su osadía con graves lesiones. Devolvedle el sombrero y que lleve tanta paz como deja.

El escribidor escarmentado agradece la atención, pero no puede por menos que preguntar a su rescatador quién había sido aquel tal Baldomero a quien debía su integridad. Pues ni más ni menos que un diputado por León de la primera legislatura, usted verá si ha llovido, de 1977 a 1979, “paracaidista”, porque era de Albacete, pero que, sin embargo, vio muy claro que León tenía que ir a una autonomía uniprovincial. Lo malo fue que se nos marchó malamente y algunos buitres de infausta memoria se conjuraron para meternos en el aborto castellano.

O sea, que de 1979 acá, nada ¿no? Osa preguntar el columnista. Y se nota cierta tensión en el ambiente porque la cosa no es de ahora. Desde la formación del mapa autonómico, y aún antes (1981), la Federación Socialista Leonesa se disolvió en la amalgama de la de Castilla y León. Hoy representaría un tercio de las bases de toda la comunidad, y siempre se ha sentido como necesaria su resurrección, si bien y claramente ha sido siempre sometida al arbitrio de Valladolid. Muchos han sido los socialistas en León que se han manifestado a favor de una federación propia y poder sacudirse la influencia de alguien más pequeño en representación y menos relevante socialmente. Y ése es el secreto a voces del socialismo castellanista , PSOE en Castilla, nadie sin León . Ponle el cascabel al gato.

Ya se marcha Santa Brígida, pero antes le recuerdan que eso de mantenerse en el cargo a toda costa tergiversando y medrando a costa de otros es especialidad de un tal Cendón y su corte de acólitos. Que el propio Secretario provincial se hizo con el cargo prometiendo el oro de Torneros y no se sabe cuántas más reivindicaciones leonesistas, que a día de hoy nada de nada. Que él mismo fue promovido a la Secretaría Federal en el mismo congreso en que se presentaban mociones leonesistas que nadie pudo defender por “casualidades de agenda de voto” y que fueron despachadas sin más.

Suponemos que a estas alturas al columnista ya le habrá quedado claro que lo de leonesismo y socialismo no son cosa de efímera moda, lo mismo que el castellanismo y su unión con el socialismo oficialista, las leonesas y leoneses esperamos que sean pronto cosa del pasado.

Santa Brígida, otra cosa, la próxima vez y para hablar de León, descúbrase.