Réquiem por la minería (otra vez)

Podría hablarles de muchas cosas, pero hoy no toca. Les confieso que cuando me saltó el titular en el ordenador, pensé- o quizá quise pensar- que era una historia antigua, no podía ser otra cosa, hoy no. HOY NO.
Pero pone Cerredo, Cerredo es nuevo, y abrí la noticia…. Nunca imaginarán lo que me gustaría no haberla leído, que nunca se hubiera tenido que escribir y, mucho menos, este 31 de marzo de 2025, en el que la minería leonesa vuelve a sobrecogernos a todos.
De improviso, como acontecen las muertes más injustas, más inesperadas, y más incomprensibles; muertes de gente joven y hasta muy joven en esta tragedia que se ceba una vez más con el sector más castigado de nuestra provincia, el sector que nos ha marcado y nos marcará para siempre, que nos ha dado y quitado tanto, y que, por desgracia, a 31 de marzo de 2025, nos sigue quitando.
Pensé sinceramente que el carbón nunca volvería a causar dolor a ninguna familia leonesa, que no volvería a entristecernos a todos pensando en los que se han ido tan injustamente mientras hacían su trabajo, mientras se ganaban la vida y, sobre todo, que no nos abrumaría poniéndonos en la piel de los que se han quedado aquí y a los que la mina les ha arrebatado todo.
Hoy no me apetece escribir de nada, lo confieso.
Solo quiero, como todo León, abrazar desde el corazón a las familias de los fallecidos para las que sé que no hay consuelo posible, y a las familias de los heridos que ojalá mejoren pronto. Me solidarizo en su dolor con todo Villablino, con toda la comarca de Laciana, con las restantes comarcas mineras, y con todos aquellos que se sienten parte de la gran familia minera leonesa a la que tanto aprecio y que, una vez más, está de luto.